miércoles, febrero 11, 2004

Los amigos también somos humanos

No creo que nadie se escandalice por lo que voy a decir una vez se haya meditado un poco y siempre y cuando se sea sincero con uno mismo. Y es que creo que he descubierto un foco importante de frustración que pienso eliminar cuanto antes.

Ocurre que lei hace poco en el blog de una amiga una frase que me hizo pensar. La frase era algo parecido a que "un amigo es alguien que tiene ese algo que elimina todo el morbo de querer acostarse con él". Real y verdadera.
Y me puse a pensar en esa frase, porque se me ocurrió que me definía bastante bien.

Ayer le comentaba a una amiga que había una cosa que me jodía en un chico era la falta de nobleza. Y que eso se agravaba por la constatación del hecho de que a las chicas les pone esa falta de nobleza. Les ponen los chicos malos, les pone el peligro. Claro, como es evidente, cualquiera que me conozca convendrá conmigo que las chicas ven antes en mí a un amigo que a un posible amante.
Y no contentas con eso, si a mí se me ocurre quejarme a una hipotética amiga de que no me como una rosca, me dicen que tengo que tener más confianza en mí mismo, que me falta ese punto de cabroncete, ese puntillo morboso.

Obvian que, de haber sido así, a lo mejor ellas no me contarían como amigo. Obvian que si se fian de mí es gracias a mi nobleza, a mi sencillez y a mi incapacidad para hablar mal y/o hacer daño a nadie. En resumidas cuentas, las amigas no quieren que cambie. Cumplo una función muy definida en su vida, una función necesaria, y no quieren que eso cambie. Claro... qué tonto soy. Si me hubiera dado cuenta antes.

A mí también me gustaría que una chica al conocerme, en vez de pensar "Mira que majo es este tio, que buena persona es", pensase algo parecido a "Me gusta este chico, me da morbo, a ver si me lo ligo". Ostias, que los amigos también somos humanos. Que los amigos también necesitamos FOLLAR.

No, obviamente no quieren que eso cambie. No quieren que nos hagamos devoradores de mujeres. Somos necesarios. Nuestros hombros son necesario para que ellas lloren en ellos cuando el gilipollas de turno las hace daño. Sus "consejos de hermana mayor" que dan cuando miran hacia nosotros el tiempo suficiente como para ver que estamos mal, y preguntarnos, hacen más daño que bien, porque son un recordatorio constante de que para ellas no somos hombres, sino "amigos". Tenemos ojos, orejas, hombros y manos, pero no tenemos labios ni lengua ni piel. Tenemos palabras de cariño para ellas, palabras de consuelo, de apoyo. Pero ellas no las tienen para con nosotros. No nos entienden, no nos comprenden, no pueden ayudarnos con nuestra carga, eso en el caso de que quisieran hacerlo. Por que somos sus "amigos". Esos amigos con lo que comentan lo bien que se lo montan con el novio o rollo de turno y lo felices que son con él, y los amigos, sin maldad, nos alegramos por ellas, porque las queremos, hasta que el recuerdo del deseo se hace tan doloroso que es casi físico y eso nos obliga a alejarnos un poco a recuperarnos y a intentar olvidar la idea de que no podemos ser deseados por las chicas a las que más queremos, nuestras amigas.

Los amigos también necesitamos ser acariciados y ser besados. A los amigos también nos gusta el sexo y también podemos ser buenos en la cama. Los amigos somos hombres, mujeres, hombres, y vosotras lo habéis olvidado. No porque no os lieis con nosotros, obviamewnte, sino porque carecemos de esos elementos fundamentales que os molan. Uno de ellos es ser un cabrón, ¿verdad amigas? Vamos, reconocedlo sin tapujos. La nobleza, la sencillez y la verdad no son valores en boga hoy en día, lo reconozco. Hay otros valores que campan por sus respetos por las calles y corazones de la ciudad. Y esos valores de los que hacemos gala los amigos os sirven para el rato en el que necesiteis a alguien al lado que sepa que no os va a tracionar. Los amigos nunca traicionamos.

Ahora os lanzo una pregunta. ¿Os gustaría que cambiase? ¿Os gustaría que dejase de ser "inofensivo"? ¿Os gustaría que dejase de ser sencillo para empezar a ser un pelín cabroncete? ¿Os gustaría que fuese capaz de traicionar sin despeinarme y sin que eso me quite el sueño por la noche? Se me ocurre que sería muy terapéutico la verdad. A lo mejor si dejo de tratar a las chicas como si fueseis princesas y empiezo a trataros como seres humanos, como a mujeres, a lo mejor desaparece esta frustración sexual que arrastro y empiezo a ligar y a follar los findes. Y si decido que realmente es lo que necesito... ¿me animaríais a hacerlo?

"Eso no va contigo", responderéis. "Eres un tío cojonudo como eres, no te rebajes a eso" diréis... que morro tenéis amigas mías. Que inmenso morro tenéis. Os quiero mucho, pero tenéis un morro que os lo pisais. Si realmente os importase mi bienestar y mi felicidad, a lo mejor pensaríais un poco mejor las palabras antes de decirlas. "Encontrarás a alguien especial" me lanzaréis... sin ser capaces de ver que vosotras ya sois especiales para mí, que no me regalo mi amistad, mi cariño, mi tiempo y mi energía en balde, que os considero merecedoras de ello. No, no me animaríais a hacerlo, ¿verdad amigas mías? Me preferís de corderito, no de león. No entendéis que los amigos también somos hombres, y que también necesitamos tener una vida sexual plena.

Sé que no podéis aportar soluciones. Sé que no podéis ayudarme aunque querais hacerlo. Sé que a lo mejor leer estas líneas os incomoda, incluso a lo mejor os enfada. Pero meditad un poco acerca de ellas, y si podeis salir durante un momento de vuestros zapatos de tacón y meteros en mis raidas botas de monte, a lo mejor descubrís algo interesante. Sé que no queréis hacerme daño. Pero lo hacéis, y mucho. Pero es el sino de las amigas y los amigos, de esos amigos que carecemos de lo elemental para pareceros atractivos, y de esas amigas que tenéis todo y más para parecernos atractivas.

Este texto no pretende nada más que ser un rugido de ese león que vosotras habéis vestido con algodones. Un grito de "estoy hasta los cojones". Porque os lo digo así, estoy hasta los cojones, amigas. Porque sí, los amigos, aparte de piel y labios, también tenemos cojones.
No pretende haceros variar de comportamiento para conmigo, sino que toméis consciencia de lo que decís y cómo lo decís, para que recordéis lo que somos. Y para que nos respetéis un poco como hombres.

Pero no os preocupéis... si no me equivoco, las aguas volverán a su cauce, yo volveré a ser ese corderito que tanto os gusta, a llevar mi frustración por debajo hasta que se manifieste en el plano físico (como ha pasado estos dias), y a trataros como princesas, que es lo que habitualmente pienso que sois. Por lo menos os arrancaré alguna sonrisa y os ayudaré a capear los temporales de la vida como buenamente pueda. Mientras tanto yo y mis dos manos ya nos las apañaremos.

Aunque claro... puedo equivocarme.


PD: Este es un texto fuerte y lo es de forma premeditada. Aunque a lo mejor es para bien. Ahora mismo tengo dos apuestas conmigo. La primera es qué porcentaje de la gente que lo lea lo entenderá. La segunda es qué porcentaje de ese porcentaje lo entenderá bien y no se dejará llevar por tópicos del palo "este tío lo que pasa es que sólo piensa en follar". Será interesante averiguar a quién le intereso y le importo realmente.

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